Existe un mal que es universal: el mal de amores. Es decir, la decepción y la amargura que sientes cuando la persona a la que quieres no se ha fijado en ti.

Lejos de dramatizar, conviene relativizar esta situación. Es decir, merece la pena que te animes a pensar que tal vez, ni siquiera estás tan enamorada como pensabas y no pierdas de vista que en el mundo existen personas que pueden complementarte de una forma positiva. Es decir, no idealices a alguien a quien tal vez no conoces de verdad.

Pero aún dando por hecho que puede que te hayas enamorado hasta la médula de alguien que no te corresponde, entonces, sencillamente, relájate y deja que el tiempo pase. Lo que tienes que tener claro es que el sentimiento pasará antes de lo que crees pero tienes que poner de tu parte. Es decir, tienes que cortar el trato de una forma radical con la otra persona. Debes ser coherente contigo misma y saber que el hecho de llamar continuamente al otro por teléfono no te hace ningún bien, o el simple hecho de verle tampoco.

Por ello, para curar el mal de amores piensa simplemente en ti misma. Haz planes con tus amigas. Busca ilusiones y disfruta de la alegría de conocer gente nueva. Es normal que ante un desamor no tengas ganas de salir a la calle ni de hacer nada, sin embargo, debes forzarte a ti misma, por puro orgullo y vanidad y pensar que ningún hombre merece que detengas tu vida para que él pueda entrar en ella.

La vida es breve y tienes que pensar que puedes ser igual de feliz, tengas o no tengas pareja. Tienes amigos, gente que te quiere, y lo más importante, te tienes a ti misma. No lo olvides.

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