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poesía otoño

Gracias, Señor, por este otoño

que, apenas ha comenzado, trae el agua

a la tierra que, árida y reseca,

la recibe y amorosa se empapa.

Tras el largo verano bochornoso

los campos y montes anhelaban

la lluvia que los refresca

y llena de vida sus entrañas.

Pronto cambiará el color

de los bosques en ocres y granas;

pronto las hojas caerán

quedando desnudas las ramas.

En el suelo del pinar empiezan

a moverse las fuerzas arcanas

que reviven las setas y hongos

cada año al llegar la otoñada.

 

José García Velásquez

Segovia 5 de enero de 2009