poesía otoño

Se va el otoño un domingo lluvioso,

sin aves ya los árboles sin hojas,

sólo las negras voces de los córvidos

para firmar la defunción y ser testigos

de que murió, murió y no habrá remedio.

Se va el otoño por la carretera

negra y cansada de mirar al cielo.

Se va el último otoño, el que no lucha,

el que sabe perdida la batalla,

vencido de antemano por las noches

que poco a poco han invadido sus murallas.

 

Se despidió con nieblas frías,

con aguanieve, frías aguas

que borraron los contornos, las siluetas

de montes, árboles, casas,

y figuras que se mueven.

Se despidió tranquilo y resignado,

acostumbrado por su instinto a irse cayendo,

a desangrarse gota a gota

por sus heridas, hoy ya gangrenadas.

Se fue el otoño un día gris,

una noche muy larga.

 

Autor: Anónimo

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