Cuentos Invierno

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cuentos infantiles invierno

Recursos educativos - Cuentos infantiles invierno

El muñeco de nieve y los pajaritos

La primera nevada en el pueblo ha caído y, muy blanca y ligera, alegría ha traído.

Los niños van contentos a hacer un gran muñeco, y en las alas del viento se repiten sus ecos.

Lo construyen en breve como un blanco gigante, con abrigo de nieve y de hielo los guantes.

Como buenos hermanos bailan alrededor cogidos de la mano para entrar en calor.

Pero la noche llega y se marchan los niños. Su alegría se llevan y también su cariño.

Y el muñeco de nieve se queda solo y triste. Bajo el frío y la nieve, el gran frío resiste.

Pero los pajaritos se aproximan a él. Y al verlo quietecito se creen que es de papel.

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Cuentos para el invierno y la navidad

Munecos-de-Nieve

Había una vez, en el país del gran frio, un muñeco de nieve que se llamaba pedrito, pero al que todos llamaban Pe. Como habia sido el último en hacerse justo antes del deshielo, lo habían terminado un poco deprisa. Al no haber encontrado dos botones iguales para hacerle los ojos, uno de ellos fue sustituido por un parche.

Pe se sentía excluido y muy solo, los otros muñecos de nieve estaban rodeados de niños, pero nadie quería jugar con él, ya que era diferente. Estaba tan triste que su nieve empezó a deshacerse al mezclarse con sus lágrimas.

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muñeco de nieve

Había una vez, en invierno, un niño muy travieso llamado Adrián.

A Adrián le encantaba destruir con sus amigos todos los muñecos de nieve que veían, incluso los suyos, un día, Adrián rompió un cristal intentando romper la cabeza de un muñeco de nieve, desde lejos, con una piedra, sus padres le castigaron sin salir una semana.

El penúltimo día de castigo sonó el timbre y Adrián fue a ver quien era, eran sus amigos, Oliver e Iván eran los más mayores, Ricardo y Germán los medianos y Adrián era el pequeño.

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la cigarra y la hormiga

¡Qué feliz era la cigarra en verano! El sol brillaba, las flores desprendían su aroma embriagador y la cigarra cantaba y cantaba, mientras todos los demás trabajaban. El futuro no le preocupaba lo más mínimo: el cielo era tan azul sobre su cabeza y sus canciones tan alegres... Pero el verano no es eterno.

Una triste mañana, la señora cigarra fue despertada por un frío intenso; las hojas de los árboles se habían puesto amarillas, una lluvia helada caía del cielo gris y la bruma le entumecía las patas.