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Cuentos para el invierno y la navidad

Munecos-de-Nieve

Había una vez, en el país del gran frio, un muñeco de nieve que se llamaba pedrito, pero al que todos llamaban Pe. Como habia sido el último en hacerse justo antes del deshielo, lo habían terminado un poco deprisa. Al no haber encontrado dos botones iguales para hacerle los ojos, uno de ellos fue sustituido por un parche.

Pe se sentía excluido y muy solo, los otros muñecos de nieve estaban rodeados de niños, pero nadie quería jugar con él, ya que era diferente. Estaba tan triste que su nieve empezó a deshacerse al mezclarse con sus lágrimas.

Una noche, una estrella mágica se acercó a Pe y le desperto con estas palabras:"El rey del invierno que vive entre los hielos, ha sabido lo triste que estás y me ha enviado aquí para concederte un deseo y devolverte la sonrisa".

Pedrito pensó en lo que le gustaría obtener: lo que más deseaba era liberarse de aquel parche. Pero poquito a poco su nieve se estaba fundiendo. La primavera estaba cerca, así que, ¿para que iba a querer otro ojo?

Pedrito respondió a la estrella:

"Me gustaría que mi nieve dejará de deshacerse y permanecer entero durante el verano". La estrella mágica le concedió el deseo. Con un destello endureció tanto su nieve que ni siquiera el sol más caliente habría podido fundirla.

Los días fueron pasando y el verano ya estaba a punto de llegar.

Los otros muñecos de nieve se deshicieron por completo mientras que Pedrito todavía estaba entero.

Los niños que habían preferido a los otros muñecos porque no tenían parche en el ojo, comenzaron a jugar con el muñeco mágico que había sido capaz de resistir el deshielo.

A Pedrito le parecía mentira tener a todos esos niños a su alrededor.

Pasó la primavera, el verano y el otoño y el frío volvió con el invierno. La nieve empezó a caer de nuevo y los niños construyeron otras muñecos de nieve. Pe temió que sus amigos le volviesen a dejar solo. En cambio; recibió una grata sorpresa. Vió que todos los nuevos muñecos de nieve tenían un parche como el suyo. Entonces, Pedrito llamó a un niño y le preguntó por qué habían hecho todos los muñecos iguales que él. El pequeño respondió: "el año pasado hicimos a todos los muñecos con dos ojos iguales y todos se deshicieron. Sólo tú has resistido. Así que hemos pensado que, de alguna manera, tiene que ver con el parche, y hemos puesto un parche a todos los muñecos para que no se deshagan.

Pe, muy contento, no dijo nada de la magia. Permaneció sonriente disfrutando del aire helado del invierno. Una noche la estrella mágica volvió y Pe se puso muy contento al verla. Ella le dijo:

"El rey del invierno se ha encariñado contigo y me ha dicho que te conceda otro deseo".

El muñeco respondió al momento:

"Deseo que el deshielo no funda a ningún muñeco de nieve este año". La estrella hizo su magia y, de repente, todos los muñecos de nieve, que estaban durmiendo, se despertaron y se sintieron distintos, más fuertes. Con la llegada del verano, ningún muñeco se fundió... Y los niños, muy felices, siguieron pensando que toda la magia residía en el parche que sustituía al ojo.

Sólo Pe conocía la verdad. Fue él quien, con un gesto generoso, pidió a la estrella un deseo para sus compañeros. Ahora, es muy feliz por tener un montón de amigos.

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