El verano es una de las épocas más deseadas por parte de muchas personas. Uno de los motivos por los que el mes de julio y agosto despierta interés es principalmente, porque cualquier trabajador disfruta de días libres durante estas fechas.

Pero está claro que el verano nos aporta la posibilidad de disfrutar de algunos placeres que merece la pena valorar. Aquí tienes algunos ejemplos:

1) Por ejemplo, en vacaciones puedes vivir lejos del sonido del despertador. Es decir, nada mejor que olvidarte del reloj y levantarte cuando te apetece hasta que se te peguen las sábanas. Del mismo modo, también puedes ser más flexible con la hora de la comida y de la cena. Disfruta de la libertad de hacer lo que quieres y de ese arte de la vagancia.

2) Por otra parte, el placer de ir a la piscina también es muy agradable. Puedes tomar el sol, charlar con tus amigas, nadar durante horas… Disfrutar del sabor de un buen helado, leer un libro que te resulte interesante…

3) Pasear al final de la tarde, cuando las temperaturas son más agradables se convierte en un plan excelente para compartir en familia o incluso, en soledad. De hecho, el verano también invita a la introspección y al conocimiento interior.

4) Aprovecha el tiempo para centrarte en el presente. No te preocupes por cómo te sentirás cuando acaben las vacaciones y tengas que volver a la oficina. Céntrate en el aquí y en el ahora. Disfruta y sé feliz con planes tan positivos como ir al cine, visitar una exposición, asiste a una tertulia literaria, toma un café en una cafetería, participa en la oferta de ocio gratuita que hay en tu ciudad, organiza una cena de amigos en casa y sé la anfitriona perfecta...

En definitiva, convierte este verano en el mejor de tu vida con un poco de creatividad y, especialmente, con la actitud adecuada verás que es posible. Felices vacaciones.

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