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poesías sobre el nacimiento
 

 Nacimientos

Indefensa, necesitada y pura,
asomando a las puertas de la vida
a través de un canal de carne herida,
quiere llegar al mundo otra criatura.
Su grácil organismo le asegura,
tras el llanto, un punto de partida:
comienza a respirar a la salida
y a latir el corazón con premura.

Todo son atenciones y cuidados,
parabienes y muestras de alegría,
quedando los dolores olvidados.
Aunque a veces la historia se desvía
al cambiar los finales deseados
por finales que nadie presentía.

José García Velázquez.
Segovia, 16 de septiembre de 2006

Cambios de guión

En un mundo inmaduro, de risa y diversión,
de fácil alegría si va a favor el viento,
todo son parabienes y felicitación
por la noticia de un nuevo nacimiento.
La ropa, la cuna, la habitación:
todo está preparado para la bienvenida,
hasta el menor detalle puesto con ilusión,
como recibimiento de quien llega a la vida.

Hay, sin embargo, espacio para la frustración
si el proceso se tuerce y algo sale mal,
rompiéndose en pedazos en la imaginación
la novela escrita por la frivolidad.
Es entonces, al cambiarse el guión,
cuando a veces madura lo mejor del hombre
y van creciendo y bullen dentro del corazón
profundas cualidades que en el ser se esconden;
y, en lugar de hundirse en desesperación,
el alma se crece y la mente madura,
cuando alma y cuerpo se entregan con pasión,
dándose en el amor a la nueva criatura...
Así entre la familia consolida la unión
lo que en principio era insoluble problema
y ahora se revela como una bendición,
aunque al mundo hedonista le rompa los esquemas.
Incluso resplandece la más noble emoción,
al notar que de Dios llega la fortaleza:
cada dolor del día se torna en oración
y la alegría inunda el alma mientras reza.

José García Velázquez.
Segovia, 8 de julio de 2007

El hijo diferente

Ahora, que tienes reciente
y te duele el corazón
por un hijo diferente,
que te nubla la razón,
quiero que tengas cercano
que comparto tu emoción,
y, aunque el niño no esté sano,
puede ser tu bendición:
por su amor, ahora valoras
cada instante de la vida
y una pequeña mejora
te parece una conquista.
Eras tan superficial,
incluso tan egoísta,
que solías considerar
sólo tu punto de vista;
al éxito acostumbrado,
como viviendo a tu antojo,
éste golpe has encajado
viéndote como un despojo.
Cada vez que le descubres
una nueva habilidad,
un hormiguillo te sube
que casi te hace llorar
y hasta te ves más abierto
a quienes contigo están,
que van teniendo por cierto
que te observan madurar.
Ya llegarás con el tiempo
a superar el dolor,
a la vez que vas creciendo
en la entrega y el amor.

José García Velázquez.
Segovia, 11 de julio de 2007

Infancia Truncada

Cuando Dios te convocó,
acudiste a su llamada
y tu vida amaneció
viniendo desde la nada.
Todo fueron parabienes
y momentos de alegría,
disfrutando varios meses
al mirar como crecías.
Pero de pronto la escena
cambió de comedia a drama,
cuando te pusiste enferma
de la noche a la mañana.
Fueron semanas de lucha
sin encontrar solución
y la muerte inoportuna
tu corta vida truncó.
Así todos nos quedamos
conmovidos y perplejos,
aunque fuera aparentamos
que lo aceptamos serenos...
Serenos, pero con pena,
con un agridulce duelo:
hay más dolor en la tierra
y un Ángel más en el cielo.

José García Velázquez.
Segovia, 6 de diciembre de 2007