Cuentos para Reflexionar

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La Ventana - Cuentos para Reflexionar

La Ventana - Cuentos para Reflexionar

Había una vez dos hombres enfermos que compartían habitación en un hospital. Aunque era muy pequeña, tenía una ventana. Al paciente que estaba junto a ella, le dejaban sentarse cada tarde una hora, en la que le describía a su compañero, que sólo podía estar boca arriba, lo que veía. Según contaba, la ventana daba a un parque en el que había un lago, un bosque y, detrás de los árboles, la ciudad. El hombre acostado escuchaba todas las explicaciones y disfrutaba de cada minuto como si él mismo pudiera verlo.

Una de esas tardes, pensó que por qué el hombre de la ventana podía disfrutar de ver lo que pasaba fuera. “¡Por qué no puedo ser yo?”, se preguntó. Y una noche, mientras él permanecí a despierto mirando al techo, su compañero se despertó con tos y ahogos y trató desesperadamente de llamar a la enfermera. Él no hizo nada. A la mañana siguiente, la enfermera encontró al hombre muerto y se llevaron el cadáver.

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La mejor compañía - Cuentos para Reflexionar

La mejor compañía - Cuentos para Reflexionar

Un hombre fue a visitar a Chuan Tzu y le expuso así su situación: "Oh, admirable filósofo, soy un hombre desdichado. Enséñame el camino para lograr la felicidad". "Antes de enseñarte cuál es el camino necesito saber por qué eres infeliz", manifestó Chuan Tzu. Muy apesadumbrado, el hombre le mostró sus manos vacías y le dijo: "Soy infeliz porque no tengo nada". "¿Qué tienes ahí, entonces?" preguntó el filósofo. "Nada. ¿No ves que están vacías?", dijo el hombre. "Tienes dos manos. No es cierto que no tengas nada", respondió Chuan Tzu.

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globos colores

Globos - Cuentos para Reflexionar

Hacía días que había llegado a la feria del pueblo un vendedor de globos que siempre tenía clientes alrededor, porque sabía cómo atraer su atención. Un niño negro, que se pasaba las horas muertas delante de él, vio cómo soltaba un globo rojo que todos los presentes contemplaron mientras ascendía lentamente y se perdía por detrás del campanario de la iglesia. Aprovechando la expectación que se había creado, fue soltando, uno tras otro, un globo azul, después uno verde, más tarde uno amarillo y uno lila, otro blanco...

Todos remontaron el vuelo como había hecho el rojo y, empujados por una suave corriente de aire, se hicieron cada vez más y más pequeños, arrastrando tras de sí la mirada ilusionada de grandes y pequeños.

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El amor y el tiempo - Cuentos para Reflexionar

Erase una vez una isla paradisíaca en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: el buen humor, la tristeza, la sabiduría, el orgullo, la tristeza, el amor... Un día los meteorólogos anunciaron la llegada de un tifón destructor que inundaría la isla. Entonces, todos se apresuraron a embarcarse y huir... todos, menos el amor, que permaneció allí hasta el último momento.

Cuando el agua había llegado al punto más elevado de la isla, el amor pidió auxilio. La riqueza pasó en un barco lujosísimo y el amor le dijo: "Riqueza, ¿me puedes llevar contigo?". "No hay sitio para nadie, porque todo está lleno de oro y plata", le respondió. Entonces, el amor se dirigió al orgullo, que surcaba a toda vela el mar. "Orgullo, ¿tienes un hueco para mí en tu nave?". A lo que éste, casi sin mirarle a la cara, contestó: "Aquí no hay lugar para ti. Todo es perfecto, arruinarías mi reputación".

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carta bebe sindrome down

Textos y Reflexiones para padres sobre los hijos, la salud, la educación...

Carta de un bebé con síndrome de Down

Mamá y Papá:

Hoy soy tu sorpresa y tu dolor, el hijo no soñado, ni siquiera imaginado.

Mientras crecía en tu vientre temía los sueños y proyectos que tejían para mí y que no podría realizar. Sin embargo, si al mirarme pueden ver más allá del cuadro médico, encontrarán en mí toda la belleza que sus ojos me quieran dar, y la inteligencia que su confianza haga crecer en mí.

Puedo ser un milagro de todos los días, soy capaz de sentir, de entender, de ser... Pero los necesito a mi lado con la ternura de una sonrisa cada vez que mis manitas torpes se equivoquen, con la paciencia tierna de esperar mis tiempos más lentos, con la sabiduría de guiarme sin querer transformarme, con la protección de su respeto para que los demás me respeten como soy.

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cuando seamos grandes

Textos y Reflexiones para padres sobre los hijos, la salud, la educación...

Cuando seamos grandes...

Cuando seamos grandes, no nos olvidemos que para las noches se hicieron los cuentos, y los reyes magos, los duendes buenos y que sólo hace falta cuando llega el sueño tener bien a mano la voz de un abuelo.

No nos olvidemos que en una vereda cabe un mundo entero, de risas y ruedas, que no hay mar tan nuestro como el de la acequia, que con dos pedales de una bicicleta lo que queda lejos siempre queda cerca.

No nos olvidemos de las maravillas que guardan dentro las cosas sencillas, los viejos cajones, la flor, la semilla.

La vida es un viaje y es cuestión de vida sentarnos al lado de la ventanilla.

Cuando seamos grandes va a ser muy bonito tener como amigos a los animalitos y gritarles cosas y entender sus gritos y explicar los vuelos por el infinito... (los grandes no entienden a los pajaritos).

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mentira descubierta

Textos y Reflexiones para padres sobre los hijos, la salud, la educación...

La mentira descubierta

El Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del instituto M.K. Gandhi para la Vida Sin Violencia, en su lectura del 9 de Junio en la Universidad de Puerto Rico, compartió la siguiente historia como un ejemplo de la vida sin violencia en el arte de sus padres:

"Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien al interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.

Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad. Como iba a la ciudad, mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller.

Cuando me despedí de mi padre él me dijo: - Nos vemos aquí a las 5 p.m. y volvemos a la casa juntos. Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una película doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 p.m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m. Él me preguntó con ansiedad: - ¿Por qué llegas tarde? Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.

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carta diabetico

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Carta de un niño diabético de diez años.

Queridos padres, amigos y profesores:

Quiero decirles en esta carta lo que, tantas veces, he querido comunicarles verbalmente y no he podido, al ver las caras de compasión que ponen cuando me miran. No quiero que me compadezcan. Me siento mal cuando lo hacen.

-Yo sé cual es mi problema. Llevo tres años sufriéndolo y ocultándome para llorar; pero ya he terminado aceptándolo.

-Sé que las células beta de mi páncreas no segregan la insulina que mi organismo necesita.

-Se que sin la insulina no puedo vivir porque sin ella, las células de mi cuerpo no pueden captar la glucosa que les proporcione la energía.

-Sé que tengo una enfermedad crónica, incurable; pero puedo compensar esa deficiencia de mi páncreas.

-Sé que tengo diabetes tipo 1 pero también se cómo controlarla.

-Se que, si la controlo bien, soy como cualquier niño de mi edad y puedo hacer las mismas cosas que ellos hacen.

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manzano

El Manzano

Hace muchos años, había un manzano y un niño que lo adoraba y pasaba todos los días jugando alrededor de él. El pequeño creció y nunca jamás volvió a ser su compañero de juegos.

Un día, regresó ya hecho un muchacho y el árbol le dijo: -¿Juegas conmigo?-. Pero este le respondió: -Ya no soy el niño de antes, lo que ahora quiero son juguetes y no tengo dinero para comprarlos-. -Te sugiero que cojas todas mis manzanas y las vendas-, le contestó el árbol. Pero, tras hacer eso, se marchó dejándolo solo otra vez.

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zar camisa

El zar se encontraba enfermo y preocupado por los malos pronósticos que le habían dado, reunió a sus súbditos y les dijo: -Daré la mitad de mi reino a quien me cure-. Los sabios de la corte se reunieron a deliberar, pero por más vueltas que le dieron no encontraban la solución.

De repente, uno de ellos se levantó y les propuso lo siguiente: -Si encontramos a un hombre feliz, que le compren la camisa y que el zar se la ponga. Eso le curará-. Enseguida salieron de palacio emisarios en busca de ese hombre feliz, aunque no aparecía. Unos eran ricos pero estaban enfermos; otros gozaban de una salud de hierro, pero eran pobres como las ratas; también los había que, ricos y sanos, se quejaban de su mujer o de su hijo...

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leccion dios tiempo

En un apartado valle atravesado por muchos caminos, vive el dios del tiempo sobre una gran roca. Desde su atalaya lo contempla todo y, de tanto observar, su sabiduría es infinita. Este dios es muy generosos y, a cada persona que nace, le presta más tiempo del que necesita para recorrer su camino.

Lo que ocurre es que, a lo largo de la vida, malgastamos mucho en trayectos equivocados. Continuamente hay que entre bifurcaciones y muchos desvíos no conducen a ninguna parte.

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carpintero actitud

Un carpintero, ya entrado en años, comunicó a su jefe su intención de dejar de trabajar para descansar y disfrutar de la familia.

El jefe, que lamentaba perder a su hombre de confianza, le pidió que construyera una sola cosa más, como un favor personal.

El carpintero accedió, pero se veía fácilmente que no ponía el corazón en su trabajo.

Utilizaba materiales de poca calidad y el trabajo era deficiente.

Era una desafortunada manera de terminar su carrera.

Cuando terminó su trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y entregó al viejo carpintero las llaves de la puerta principal.

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laguna congelada

Dos niños estaban patinando sobre una laguna congelada. El día había empezado con un sol tibio de invierno, pero acababa de comenzar a nevar, por eso decidieron volver a sus casas. Y fue cuando se encontraban cerca de la orilla, donde la capa de hielo era más fina, cuando uno de los pequeños cayó al agua. Cuando su amiguito vio que daba manotazos intentando salir y que, cada vez más agotado, se hundía en el agua, fue a buscar una piedra y empezó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Al principio se resistía, pero, sin perder la calma, fue a buscar una roca de mayor tamaño y la dejó caer junto a su amigo. El hielo empezó a cuartearse y, al hacerse más grande el agujero, pudo sacarlo fuera vivo.

Cuando llegó el equipo de salvamento y vieron lo sucedido, no podían creerse lo que había conseguido aquel niño.

-Con esas manos tan pequeñas, ¿Cómo lograste romper tú solo el hielo para rescatarlo?-, le dijeron.

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El hijo preferido - Historias para Padres

Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel al que más quería. Y ella, dejando entrever un sonrisa, respondió:

"Nada es más voluble que el corazón de una madre". Y, como madre respondió:

El hijo predilecto, aquel al que me dedico en cuerpo y alma, es el hijo enfermo, hasta que consigo que se cure.

Es el que está lejos de casa, hasta que vuelve.

Es el que está cansado, hasta que descansa.

El que tiene hambre, hasta que se alimenta.

El que tiene sed, hasta que puede beber.

El que está estudiando, hasta que logra aprender.

El que está desnudo, hasta que encuentra ropa que ponerse.

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¿Qué es una mamá?

¿Qué es una mamá?

Hace unos meses, cuando recogí a los niños del colegio, otra madre a la que conocía bastante bien se me acercó.

Olga estaba indignada.

Antes de que yo pudiera preguntar cuál era la causa de su enfado, me contó lo que había ocurrido.  Había ido a solicitar plaza en un centro escolar para uno de sus hijos y tuvo que rellenar un formulario extenso ante una de las secretarias del lugar. Olga iba con Cristina, la más pequeña, que comenzó a llorar desolada en su cochecito y, como es lógico, el cuestionario se atascó. La secretaria, amablemente, se prestó a completarlo tomando nota de sus respuestas.

Cuando le preguntó cuál era su profesión, ella, con el bebé en brazos, no supo qué responder. Al percatarse de su silencio, la secretaria intervino:

-Debe decirme a qué se dedica- explicó la mujer-, si trabaja usted o es simplemente un...

-Claro que tengo un trabajo- contestó Olga, -soy una mamá.

A lo que la mujer respondió:

-No podemos poner que es usted mamá- explicó. -Eso no es una profesión. Vamos a escribir aquí que se dedica usted a sus labores o que es ama de casa. ¿Qué prefiere?- fue la respuesta enfática de la secretaria.

Había olvidado por completo la historia hasta que un día a mi me ocurrió exactamente lo mismo, solo que esta vez fue en el Ayuntamiento.

La funcionaria era, obviamente, una mujer con carrera, eficiente y con un cargo de nombre sonoro, como rezaba en la placa de la puerta.

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saco plumas

Erase una vez un hombre que había calumniado a uno de sus mejores amigos sin más motivo para ello que la envidia que le tenía por el éxito que había conseguido con sus negocios. Tales fueron los infundios que lanzó sobre él que la ruina acabó pronto con su prosperidad. Pero el maledicente se arrepintió de lo que había hecho y fue a visitar a un sabio, al que le dijo:

-Quiero arreglar todo el mal que le he causado a mi amigo. ¿Qué puedo hacer?.

A lo que el venerable hombre le respondió:

-Toma un saco llenos de plumas y suelta una allá por donde vayas.

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el cachorro

El dueño de una tienda puso en venta unos cachorritos que había dado a luz su perrita. En cuanto colgó el cartel, un niño entró y preguntó su precio: -Entre 40 y 50 euros-, dijo el hombre.

El pequeño sólo tenía 5 euros, pero le preguntó si podía verlos. El hombre sonrió, silbó y, a los pocos segundos, salió de la trastienda su perra con cinco perritos. El último tardó más en salir. -¿Qué le pasa?- preguntó el chaval. El hombre le explicó que había nacido con un problema de cadera y que cojearía toda su vida.

El niño exclamó:

-¡Ése es el que quiero comprar!

El dueño le contestó:

-Si lo quieres, te lo regalo, no hace falta que lo compres.

-¡No quiero que me lo regale, porque vale tanto como los otros perritos!-, exclamó enfadado el jovencito.

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El camello sin cuerda

Recursos Educativos - Cuentos e Historias cortas para reflexionar

El camello sin cuerda

Estaba a punto de caer el sol y la caravana se preparó para pasar la noche en el desierto. El muchacho encargado de los camellos se acercó al guía y le dijo:

-Señor, tenemos un problema. Hay en total 20 camellos, pero sólo tengo 19 cuerdas. ¿Cómo podemos solucionarlo?.

El guía quiso tranquilizar al joven diciéndole:

-No te preocupes, los camellos no son muy listos. Acércate al que ha quedado suelto y haz como si lo atases. Verás que se quedará allí quieto, como si en realidad le hubieses puesto una cuerda del cuello y de las patas.

Siguió su consejo y, a la mañana siguiente, cuando la caravana volvió a ponerse en marcha, todos los camellos comenzaron a avanzar en fila. Todos, menos uno.