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Cuentos infantiles animales  El susto del Tejón

Recursos educativos - Cuentos infantiles animales

El susto del Tejón

Al pequeño Tejón le gustaba mucho corretear de noche por el campo, y apenas salían las estrellas el empezaba su paseo.

-¡Hola! ¿Cómo estás hoy?- Saludaba a la señora Lechuza que estaba siempre despierta en su rama.

-De noche todo es más emocionante y divertido. Sólo por el brillo de los ojos que destacan entre la oscuridad, sé conocer a cada uno de los animalitos- se decía alegre el Tejón. Y saltando y corriendo de un sendero a otro, llegaba hasta la orilla de la charca donde vivían los sapos.

Tejón corría entonces hasta la madriguera de los conejitos; los pobres estaban ya medios dormidos pero sacaban su cabeza de entre las matas para saludarle.

-No deberías andar a estas horas por el bosque- le aconsejaban ellos.

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Cuentos infantiles animales  El elefante patinador de Eugenio Sotillos

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El elefante patinador de Eugenio Sotillos

Se estaba celebrando un concurso de patinaje sobre hielo y varios animalitos tomaron parte en él.

-Seguramente ganará uno de los conejitos- dijo alguien. -Son los que patinan mejor.-

El elefante se propuso tomar parte en el concurso.

-Ya verás como yo me llevaré la copa del premio- dijo a la tortuga.

-No me hagas reír- comentó la tortuga. -Los conejos patinan mejor que tú.

Pero el elefante tuvo una idea para que los dos conejitos tuvieran que abandonar la prueba.

-¡Jo, jo, jo, jo!- rió el elefante, poniendo su bastón para que los conejos tropezaran. -¡Vaya batacazo os vais a dar!-. -¡Ja, ja, ja!- se burló el elefante, al ver caer a los dos conejos. -Ya tengo el camino libre. Ahora, yo seré quien se lleve el premio.

-¡Fuera!-gritó el elefante, deslizándose sobre el hielo. -¡Dejadme sitio!

-¡Oh!- dijo uno de los animalitos. -Será mejor apartarse para que no nos aplaste.

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pastorcita

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La Pastorcita

Cierta vez, en un hermoso país lleno de montañas y verdes valles, vivía una pastorcilla de largas trenzas rubias, ojos azules y un cutis del mismo color que los melocotones maduros.

Se llamaba Laura y tenía tres corderitos. Uno, dos, tres.

Cada mañana los contaba para saber si había perdido alguno.

Un día, el rey de aquel país, que era muy joven y apuesto, se internó en el bosque para cazar.

-¡Cuidado! -gritaron los conejitos-. Hay que avisar a los otros animales para que se escondan.

El rey, durante la caza, perdió una pequeña campanita de plata que llevaba a las espuelas.

El rey y sus acompañantes buscaron la campanita por todos los rincones del bosque. Buscaron y buscaron, pero la campanita no apareció.

-¡Qué pena! -dijo el joven rey-. Era un regalo de mi madre. Seguid buscando, amigos: tenemos que encontrarla.

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cuentos infantiles animales

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Juanito el explorador en la selva

Juanito cree que es un gran explorador y a la selva se marcha con blanco "salacof". En su jeep, bien guardada junto con otras cosas, lleva también su red de cazar mariposas.

Tras de la más hermosas mariposa el gran explorador se lanza con su red con arrojo y valor. La persigue sin tregua con su red de juguete y poco a poco el niño en la selva se mete.

En su loca carrera él no se ha dado cuenta de que un pequeño tigre oculto lo contempla. Mientras Juanito corre entre árboles altos, el tigre se prepara para dar su gran salto.

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La Cabrita y el Zorro - Cuentos para Niños

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La cabrita y el zorro

Una granjera tenía una cabrita muy retozona y traviesa. Cuando un día a la semana la niña tenía que dejarla sola para ir hasta el mercado, no se cansaba de advertirla:

-No andes curioseando por ahí pues hay muchos peligros que desconoces. Es mejor que estés quietecita en el corral hasta que yo regrese.

Pero apenas su ama salió, la curiosa cabrita empezó a corretear por el patio olfateando todo cuanto había en él. Llegó hasta el brocal del pozo y se asomó.

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Eloy y su Perrito Pimpolín - Cuentos para Niños

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Eloy y su Perrito Pimpolín

¿Habéis oído alguna vez decir que los perros son los animales que más se parecen a las personas?

¡Pues claro que lo son!

O si no ya veréis lo que os explicará un perrito inteligente llamado "Pimpolín"

¡Hola, amiguitos! Ya sabéis como me llamo y éste niño tan grandote que juega conmigo se llama Eloy. Es mi amo y me quiere mucho porque es muy cariñoso.

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Los Equilibristas - Cuentos para Niños

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Los Equilibristas

Antes de empezar la función de la tarde, como era el cumpleaños de la pequeña equilibrista, los payasos en nombre de todos los componentes del circo, le regalaron un estupendo pastel.

-Dejaré aquí el pastel- se dijo la pequeña equilibrista-. Nos lo comeremos cuando termine la función. Habrá para todos, pues es un pastel muy grande.

-Guau! ¡Guau! -Ladró el perrito-. ¡Yo también quiero pastel!

Pero un lobo muy goloso, aprovechándose de que la ventana del carromato estaba abierta, se llevó el pastel de cumpleaños.

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La Tortuga y el Mar - Cuentos para Niños

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La Tortuga y el Mar

En una lejana isla, vivió hace muchos años un pescador con su hijo Laszlo.

Su única riqueza consistía en una pequeña barca y una red para pescar.

El producto de la pesca lo vendían, y así podían atender a sus necesidades. Pero había días en que echaban la red al mar y la sacaban vacía.

Sucedió un día que Laszlo, al dirigirse a su casa, vio a un grupo de chiquillos que golpeaban brutalmente a una pobre tortuga. Laszlo, que era un niño muy bondadoso, se dirigió a los que tenían apresado al animalito y enojado les dijo:

-Sois malos, y Dios os castigará si hacéis eso.

La tortuguita miró a Laszlo con sus ojillos saltones, y éste la cogió entre sus brazos, alejándola de aquellos lugares.

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Una pastora Ye-yé

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Una pastora Ye-yé

En un lugar muy lejano, rodeado de verdes llanuras, una comunidad de ovejas tenían establecido su reino.

Allí se encontraban los mejores pastores del mundo, los cuales eran elegidos por la Oveja Reina según sus virtudes.

Estos pastores cruzaban los caminos de una a otra parte del país, cosechando granos y demás alimentos para que las ovejas, pudiesen comer durante el invierno cuando los campos estuviesen cubiertos por la nieve.

Así, todos los niños que como buenos pastores habían estado en aquel lugar eran felices para siempre.

Por esto, un cierto día Rosarín, sabedora de las maravillas de aquel reino, dijo su hermanito: ¡Cuánto me gustaría ser pastora en aquel lejano país!

Bah, Rosarín, -Le dijo éste-. ¿No comprendes que las ovejas no querrían a una niña que lo único que sabe es bailar?

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El Castillo que Cambió de Colores - Cuentos para Niños

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El castillo que cambió de colores

Carlucho XVIII, “Príncipe de Las Tierras al Sur de la Laguna Roja” – a quien podemos llamar Carlucho Dieciocho o Carlucho Décimo Octavo y, sus íntimos, en lo más íntimo, y no en presencia de sus Padres Reyes, podían llamar Carlitos o Charlie - se había alejado hasta las orillas del río que bordeaba su palacio, acompañado de uno de los sacerdotes del monasterio cercano.

Acababan de salir de uno de los refugios del camino, donde estuvieron cobijados por el paso de una lluvia reciente. Como por esa mañana, era notorio, no seguiría lloviendo, decidieron continuar su paseo.

No teniendo otra cosa más que hacer, Carlucho XVIII miró hacia las aguas del río.