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Pequeños textos para dictados
01 - Clementina era una linda niña, de dulce sonrisa y tierna mirada, tenía unos ojos muy grandes que brillaban siempre de alegría, de cabello negro y piel dorada. Vivía con su padre en el campo y tenía la grata compañía de su perrito llamado chispas, quien la acompañaba siempre en todo momento.
02 - La oruga se había convertido en una mariposa de impresionantes alas azules y naranjas, y alzó el vuelo. Ahora era mucho más hermosa que las flores y era libre, no como ellas que estaban ancladas al suelo por su tallo, prisioneras en aquel jardín y no podían ver más allá de sus propias narices, más allá de las tapias de aquel oasis.
03 - El vasito plegable de plástico rojo se abrió como un pequeño acordeón y empezó a saltar de banco en banco. Los chicos, asombrados, dejaron de atender a la maestra, entusiasmados con el vasito que se volvía a llenar una y otra vez de una bebida fresca y riquísima que nadie había probado nunca. Lo bueno era que bebían sin llegar a hartarse nunca, y sin que ni siquiera se les hinchara la panza como les solía ocurrir cuando tomaban otras bebidas.
04 - Don Manuel tenía un campo grande donde había plantado un montón de árboles, la mayoría de ellos, frutales. Eran árboles hermosos, grandes y llenos de las más ricas frutas.
En este campo había ciruelos, naranjos, limoneros, árboles de mandarinas, de higos y hasta nogales que son los árboles que nos dan las nueces.
05 - Ojitos de Corazón era un duendecito al que llamaban así, justamente porque sus ojitos tenían forma de corazón, pero como el nombre es un poco largo lo llamaremos simplemente Ojitos. Nuestro duendecito tenía un hermano gemelo quien, para todos los duendes, era igualito a él.
06 - Temeroso era un hermoso patito blanco que le tenía miedo a muchas cosas. Vivía con sus papis y siete hermanitos, todos casi iguales a él. Lo que diferenciaba a Temeroso de sus hermanos, no era ningún rasgo físico, sino que, nuestro patito amigo era muy, pero muy miedoso. Algunos de sus tantos hermanitos lo entendían y trataban de ayudarlo, otros se burlaban y decían que por algo lo llamaban así.
07 - Con la construcción del molino, la prosperidad llegó al pueblo y todas las familias fueron mejorando sus economías, llegando a un estado saludable.
La alimentación de la población había mejorado mucho, así como la salud y la educación. Todo había llegado a un nivel muy óptimo.
08 - A simple vista todos parecen iguales, todos son blanco y negro, esponjositos, ninguno puede volar y todos, pero todos, caminan graciosamente. Sin embargo, al igual que nosotros, cada uno es diferente y tienen distintas capacidades; algunos son magníficos pescadores, otros pueden entonar ingeniosos cantos, o recordar complicadas rutas hacia lugares secretos donde nacen los bebés pingüinos.
09 - Se arrojó al agua, nadando para alejarse de la cercanía del pueblo. Llegó a un lugar donde encontró tranquilidad, aunque se le veía siempre triste por estar sola. A veces, permanecía por largas horas dentro de su caparazón, saliendo sólo para darse un chapuzón en las frescas aguas del río.
10 - El zorrillo huyó velozmente. El hombre asustado, arrojó el saco y se alejó despavorido. La tortuga permanecía quieta y aterrorizada por lo escuchado. Cuando alguien abrió el saco, su pequeño corazón estuvo a punto de estallar. Felizmente, eran el zorrillo y su amiga ardilla que reían alegremente por el engaño que le hicieron al hombre.
11 - Blanquita se quedó pensando en el invierno que se avecinaba y sobre todo en que debería dejar su amado charco para ir quién sabe a dónde. No le gustaba mucho la idea, pero nada podía hacer.
El tiempo pasó y llegó el día tan temido. Su papá los reunió a todos y les dijo que era hora de irse, que debían buscar un lugar donde hiciera calor porque el frío ya empezaba a sentirse bajo sus plumajes.
12 - La hormiguita cuidaba mucho su mundito, lo limpiaba, lo protegía, regaba sus plantas y flores, arrojaba la basura sólo en su pequeño cestito y vivía en armonía con todos sus vecinos. También cuidaba especialmente el techo de su casita, ella decía que el techo de dónde uno vive es muy importante.
13 - Cubanito se fue a tomar sol y siguió haciéndolo casi todo el día. El sol nos da energía necesaria y un calorcito muy lindo, pero también hay que tener cuidado, hay que usar protección y no estar demasiado tiempo.
Cubanito lo sabía, pero, como con la mayoría de las cosas, no le daba importancia. Ese día empezó a aprender la lección.
Tanto estuvo al sol que se quedó dormido, de repente el olor a quemado lo despertó.
14 - El son de la flauta se oía a varias leguas a la redonda, y en todas partes ocurrían cosas extrañas. Una rica familia de comerciantes, que usaba carroza de cuatro caballos, se vio arrojada del carruaje; ni siquiera le dejaron un puesto detrás. Dos campesinos acaudalados, que en nuestro tiempo habían adquirido muchos bienes además de sus campos propios, fueron a dar con sus huesos en un barrizal.
15 - Cuando en el colegio o en el barrio le preguntaban por su animal favorito, Almudena decía que los dragones, y cuando iba al parque le decía a su padre que tuviera cuidado con las plantas, no había que molestar a los duendes ni a los gnomos, pero se enfadaba cuando no encontraba algo en casa y les pedía que por favor les devolviera el objeto robado. Las hadas eran sin lugar a dudas sus seres favoritos, y por las noches, creía verlas brillar volando entre las estrellas.
16 - Un día iba a la escuela muy triste. Nadie le había dado un beso, al salir de casa. Mientras caminaba se dio cuenta de que una casita que había estado abandonada mucho tiempo, ahora parecía tener dueño. Al pasar por allí vio a un gnomo de mediana edad, pintando las ventanas de la casa. Al pasar Elfito, el gnomo, quien notó la expresión de tristeza, le acarició rápidamente su cabecita y le ofreció una hermosa sonrisa.
17 - El pájaro se quedó quieto, confiado y complacido mientras aquella niña echaba agua y más agua, más bien parecía que se estaba bañando ella con toda la cantidad de agua que lanzaba con sus pequeñas manitas. Pero al poco tiempo todo el lodo, barro y suciedad se desprendieron de su plumaje y fueron al suelo a confundirse con las piedras de la calle. El pájaro al verse limpio rápidamente se miró de nuevo en la fuente y al ver su reflejo de nuevo azul intenso se puso a saltar de alegría y alivio.
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