Después
del nacimiento de tu hijo y de esos largos nueve meses es el momento
para que tu cuerpo se recupere.
En este periodo se invierten los cambios anatómicos
y funcionales que ocurrieron durante el embarazo.
Durante las primeras horas es probable sentir cólicos, que disminuirán
de intensidad conforme pasen los días, y que harán que
tu útero llegue a las dimensiones que tenía antes del embarazo,
en un periodo aproximado de 10 días.
El sangrado en principio es rojo intenso y cambiará a un color "asalmonado";
posteriormente se hará blanco y muy líquido y finalmente,
desaparecerá alrededor del mes.
Ocasionalmente puede aparecer un edema (o hinchazón) en las extremidades inferiores, entre las 48 ó 72 horas después del parto, coincidiendo con el inicio de la lactancia que desaparecerá al cabo de dos o tres días.