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• Hacer comidas ligeras, pero frecuentes. Evitar los alimentos ricos en grasas y los fritos. Preparar las comidas a la plancha o hervidas y aumentar en la dieta el consumo de verduras, frutas y lácteos. Así se aliviarán las molestias digestivas.
• Si se tienen náuseas y vómitos al despertar por las mañanas, tomar algún alimento sólido y reposar un poco antes de levantarte.
• Para evitar el estreñimiento, tomar mucha fibra: verduras, frutas, pan y cereales integrales. También van bien los yogures, los zumos y la miel en ayunas.
• Descansar siempre que sea posible con las piernas ligeramente elevadas y, al mismo tiempo, hacer pequeñas rotaciones de los tobillos en sentido circular hacia un lado y luego hacia el otro. Así se favorece la circulación venosa de las piernas.
• En caso de edemas, evitar las comidas saladas, los embutidos y las conservas con gran contenido en sal. Reducir la ingesta diaria de sal para evitar la retención de líquidos.
• Para los calambres musculares y la lumbalgia (dolor en la zona de los
"riñones"), aplica calor seco (por ejemplo, con paños calientes) sobre la zona afectada.
• Evitar las malas posturas y no levantar pesos excesivos. Agacharse doblando las rodillas y no la espalda.
• Al sentarse, procurar que la espalda esté recta y apoyada sobre el respaldo, usando cojines si fuera necesario. Al caminar y al estar de pie, la espalda y la cabeza han de estar erguidas y no echadas hacia delante.
• Hacer ejercicio a diario. Caminar o pasear durante 1 hora todos los días, practicar la natación o hacer ejercicios de gimnasia suaves, ayudará a mantener una buena forma física y evitarás muchas de las molestias del embarazo.
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