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espina bifida

Espina Bífida ¿Qué es?

La espina bífida es un defecto congénito del desarrollo de los huesos de la columna vertebral y en casos graves de la médula espinal. Ocurre si entre las semanas tercera y cuarta del embarazo el tubo neural (estructura que da origen al cerebro y la médula) no se cierra bien. No se sabe exactamente su causa, pero hay predisposición si durante las primeras semanas de gestación hay carencia de ácido fólico.

Tipos de espina bífida

  • Oculta: La más común y leve. En este caso sólo hay un pequeño defecto en la formación de una vértebra y no suele comprometer a la médula espinal ni a los nervios espinales. Por lo general no causa incapacidad o síntomas y por ese motivo muchos afectados desconocen que la tienen.
  • Defectos del tubo neural cerrado: Aparecen al final del primer trimestre de embarazo y son como bultos en la zona lumbar baja, en ocasiones con algún mechón de pelo. En algunos afectados hay pocos o ningún síntoma, pero en otros la malformación puede causar parálisis parcial con problemas urinarios e intestinales.
  • Meningocele: En este caso, las meninges (capas que cubren a la médula) empujan hacia fuera de la abertura de la columna vertebral, y pueden o no pueden estar cubiertos por una capa de la piel. Suele tener una sintomatología leve y algunos afectados pueden tener problemas similares a los del tubo neural cerrado. Para evitar infecciones hay que operar.
  • Mielomeningocele: La más grave. La médula espinal se muestra a través de la abertura en la columna vertebral. Con parálisis parcial o completa de las partes del cuerpo por debajo de la abertura de la columna vertebral. Si la parálisis es muy grave puede impedir caminar al que la padece. También puede darse vejiga neurógena e intestino neurógeno (no se puede controlar la salida de la orina o de las heces).

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Prevención de la espina bífida

Se recomienda empezar a tomar ácido fólico al menos 3 meses antes de quedar embarazada y durante el primer trimestre del embarazo. (especialmente las que tienen antecedentes familiares o algún hijo con la malformación). Esto reduce hasta un 70% el riesgo de espina bífida.

¿Cómo se detecta la espina bífida?

A través de un análisis de sangre de la gestante, si la alfafetoproteína sube en torno a un 75% el feto tiene espina bífida.

También con una ecografía puede detectarse si hay defectos en la columna y la médula.

Hay casos que no se detectan durante la gestación. Se descubre en el parto, e incluso años después cuando los casos son menos evidentes.

Tratamientos:

No existe curación, ya que no se puede corregir el defecto en el desarrollo de los nervios. Pero se puede rehabilitar y evitar otras complicaciones.

Las espinas bífidas abiertas son intervenidas quirúrgicamente para cerrar la columna y proteger la médula de infecciones y traumatismos.